martes, 15 de febrero de 2011

Mareo



No todas las noches están hechas para dormir, a veces decidimos cuales vivir despiertos, otras veces solo ocurre. Esta era una noche de esas en las que el sueño no llega a hacernos compañía.
Él sentado en su cama con la espalda en la fría pared y su mente perdida en laberintos de sinsabores y recuerdos agridulces. Fue esta la noche en la que decidió dejarla atrás. A pesar de que prometió estar siempre, simplemente hay promesas que no pueden perdurar en el tiempo, porque ya no somos los mismos, porque todo pasa, porque todo cambia y se dio cuenta que la verdad o la mentira solo son cuestiones temporales, nada es eterno, todo tiene un final. Hoy él eligió eligió ponerle el final a esta foto de la vida, miró y vio que lo que ayer lo ayudaba a respirar hoy le estaba quitando el aire. Estaba decidido a dejarla partir, a desprenderla de su corazón. Decidirlo fue el paso mas difícil, pero también el mas necesario. Miró hacia el techo, tan infinitamente conocido y le resulto muy carente de cielo, buscos en el fondo del paquete y sacó el ultimo cigarrillo, lo contempló como quien contempla la ultima pagina del libro que atrapo su tiempo, lo enredó y lo confundió. Encendió el frío vicio y supo que cada voluta de humo era una nota mas que se acercaba al final de la sinfonía, supo que cuando por fin apagara ese enemigo gris, se iría con su fuego todo aquello por lo que hoy permanecía despierto.
Recordó con lágrimas en sus ojos cuando tiempo atrás, y en medio de un final aparente, le confesó que un alejamiento no seria a media, que una vez decidido el partir, no volvería mas al mismo puerto y aunque al rato pareció arrepentido, hoy sabía que esas palabras le demostraban cuanto conocía su corazón, porque hoy terminará de alejarse, hoy partirá hacia el mar para nunca mas volver. No quería ni siquiera tener que recordar ese pasado agotado en el que por mas que tuviese momentos felices, tenia también ese tinte grisaseo que había nublado sus ganas de sentir.
Una pitada mas y rompió las cadenas que mantenían atados algunos recuerdos y alguna mirada que le había regalado ella una tarde de sol. Desató y arrojó al aire un te quiero que ya no tenia alas para sostenerse y cayó en el abismo del sin sentido. Fue dejando detrás la piel cansada de su desamor y su espíritu desganado, la despidió en su mente y le deseo buena suerte. Agradeció y maldijo haberla cruzado en el camino de la existencia, pero sin rencores ni odio, solo con la seguridad de que había llegado al fin el fin y que esto era lo mejor para su andar. Abrió los ojos a una nueva luz, buscó romper contra las paredes y abrirse camino a un nuevo mundo, esquivo las puñaladas al alma que le ofreció la canción que sonaba en el aire y se prometió sonreír. Miró a los ojos a la soledad y le hizo una mueca de burla como quien ya no le teme a su fantasma, al que por fin con la ultima pitada sepulto en la tierra húmeda. Volteó por ultima vez esperando que ella alguna vez entienda el vació que se acababa de formar entre ellos, pero al mismo tiempo comprendió que su entendimiento ya no era necesario, ya estaba a mucha distancia de la costa, ya se confundía con la bruma y se perdía mar adentro, lejos de lo que alguna vez había sido su faro.-


·Sebaz·

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